Desde el 2 de febrero de 2025, toda empresa que usa herramientas de IA en su trabajo (también ChatGPT, Copilot o Gemini) debe tomar medidas para que su equipo sepa usarlas. Lo exige el artículo 4 del Reglamento europeo de IA, el «AI Act». Desde julio de 2026, con la reforma del Ómnibus digital, la norma ya no pide alcanzar un nivel concreto, sino actuar y poder demostrarlo. En una pyme, eso cabe en una formación breve, una política de uso escrita y un registro de quién se ha formado.
Qué dice el artículo 4
El artículo 4 trata de la alfabetización en IA: los conocimientos y la comprensión que permiten usar sistemas de IA con criterio, conociendo sus oportunidades, sus riesgos y los daños que pueden causar (así la define el artículo 3 del Reglamento).
El texto original, aplicable desde el 2 de febrero de 2025, obligaba a proveedores y responsables del despliegue a garantizar, «en la mayor medida posible», un nivel suficiente de alfabetización en IA de su personal y de quienes usan sistemas de IA en su nombre.
El Reglamento (UE) 2026/1744, el llamado Ómnibus digital, publicado el 24 de julio de 2026 y en vigor desde el 27 de julio, cambió esa redacción:
- Ahora la empresa debe adoptar medidas que apoyen el desarrollo de la alfabetización en IA de su personal y de quienes usan la IA en su nombre.
- El artículo aclara que no obliga a garantizar un nivel concreto de cada persona.
- La Comisión Europea y los Estados miembros deben apoyar esos esfuerzos, en especial los de las pymes.
Es decir: la obligación pasa de ser de resultado a ser de medios. Pero sigue siendo una obligación.
¿Afecta a tu empresa?
Casi seguro que sí. El Reglamento llama responsable del despliegue a quien usa un sistema de IA bajo su propia autoridad, salvo el uso personal y no profesional. Si alguien de tu equipo usa una herramienta de IA para redactar correos, preparar propuestas o crear imágenes para una campaña, tu empresa es responsable del despliegue de esa herramienta.
No hay excepción por tamaño: una empresa de cinco personas tiene la misma obligación que una de quinientas, aunque lo razonable para cumplirla sea mucho más sencillo. Y alcanza también a quien trabaja con IA en tu nombre, como los colaboradores externos.
Quién lo vigila y qué pasa si no lo cumples
Desde agosto de 2026, las autoridades nacionales pueden supervisar el cumplimiento del artículo 4. En España, la autoridad principal es la AESIA, la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial.
Las sanciones las fija cada Estado miembro, y la ley española que las concreta todavía se está tramitando. Hoy, el riesgo más real no es una multa por el artículo 4 en sí, sino llegar a una inspección, a la reclamación de un cliente o a una fuga de datos sin poder demostrar qué hiciste para que tu equipo usara la IA con cuidado.
Qué formación necesita tu equipo
No existe un certificado oficial ni un número mínimo de horas. La Comisión Europea, en sus preguntas y respuestas sobre el artículo 4, recomienda adaptar la formación a lo que cada persona hace con la IA y a lo que ya sabe, y tener en cuenta los riesgos de las herramientas que usa la empresa.
Una forma práctica de organizarlo, por perfiles (las horas son orientativas, no las fija la norma):
| Perfil | Qué debe saber | Tiempo orientativo |
|---|---|---|
| Todo el equipo | Qué es la IA generativa y en qué se equivoca, qué datos no se introducen nunca, que todo resultado se revisa antes de usarlo, y la política de la empresa | 1 a 2 horas, al empezar y al incorporarse |
| Quien publica contenido (marketing, agencia) | Además: cuándo hay que avisar de que una imagen, un audio o un vídeo es artificial, y los derechos de imagen y de autor | 1 hora más |
| Quien trata datos de clientes o de empleados | Además: el RGPD aplicado a la IA, y por qué no se deja a la IA decidir sobre personas | 1 hora más |
| Quien elige o configura las herramientas | Además: cómo evaluar un proveedor, el contrato de encargo de tratamiento y dónde se procesan los datos | 2 horas más |
Cómo cumplirlo en una pyme, en cinco pasos
- Haz inventario de las herramientas de IA que se usan. También las que cada uno usa por su cuenta: según un estudio de OpenAI con 1.000 pymes españolas, el 70 % de sus directivos dice que su plantilla ya usa la IA por iniciativa propia.
- Decide cuáles están autorizadas y para qué, y escríbelo. Una política de uso de IA es la base de la formación: dice qué herramientas, con qué datos y quién revisa el resultado. El 39 % de las pymes españolas todavía no tiene una.
- Forma a cada persona según su perfil, con la tabla de arriba como punto de partida.
- Documenta lo que haces. Basta con un registro sencillo: quién se ha formado, cuándo, con qué contenido, y que ha leído la política. Es lo que podrás enseñar si te lo piden.
- Revísalo cada año, y cuando cambien las herramientas o se incorpore alguien.
Errores frecuentes
- Pensar que solo afecta a quien desarrolla IA. El artículo 4 se aplica igual a quien la usa.
- Comprar un certificado y darlo por cumplido. No hay un certificado oficial; lo que cuenta es que la formación encaje con tu empresa y que esté documentada.
- Prohibir la IA. Rara vez funciona: la gente la sigue usando desde cuentas personales, y la empresa pierde el control de sus datos.
- Formar una vez y olvidarse. Las herramientas cambian cada pocos meses, y el equipo también.
Cómo te ayuda P30
La formación es más fácil cuando todo el equipo usa la misma herramienta autorizada. En P30, la empresa trabaja en un espacio propio, con roles y permisos, en lugar de en cuentas personales. Tus datos se guardan en la UE y nunca se usan para entrenar modelos. Y nuestro equipo te ayuda a ponerlo en marcha, en español.
Fuentes
- Reglamento (UE) 2024/1689 de Inteligencia Artificial, artículos 3 y 4.
- Reglamento (UE) 2026/1744 (Ómnibus digital), que modifica el artículo 4.
- Comisión Europea: preguntas y respuestas sobre la alfabetización en IA.
- AESIA, Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial.
- Estudio de OpenAI con 1.000 directivos de pymes españolas, publicado por Europa Press el 17 de septiembre de 2026.